Dos mil personas se han reunido, durante todo el día del domingo10 de mayo, en el antiguo cauce del río Turia para conmemorar el Día Mundial del Comercio Justo, organizado por la Coordinadora Valenciana de ONGD y las entidades Setem, Cáritas, Oxfam Intermon, La tenda de tot el món, Ecosol, Petjades, Solidaridad Internacional PV y la Fundación Vicente Ferrer, con el apoyo de la Conselleria de Bienestar Social, y el sector textil como protagonista.

Bajo el lema Tira del hilo, esta jornada festiva y solidaria, cuyo objetivo principal ha sido reivindicar unas relaciones comerciales más justas y visibilizar el comercio justo como herramienta de desarrollo para los países empobrecidos, ha invitado al público a reflexionar sobre las condiciones en las que se confeccionan los productos textiles, a través de puestos informativos y de venta de productos de comercio justo. Además, la programación de actividades ha incluido talleres sobre reciclaje de prendas de ropa, música en directo y  degustación de productos de Comercio Justo.

Jornadas interminables, salarios mínimos y falta de seguridad
La organización ha querido sensibilizar al público sobre el perfil tipo de quienes confeccionan casi toda la ropa que llevamos: mujer asiática, joven, que trabaja entre 12 y 14 horas diarias. Los sueldos bajos y la feminización caracterizan este sector. Bangladesh ostenta el triste record a la baja: el salario mínimo es de 50 euros, incluso tras la subida de un 77% producida tras el derrumbamiento del edificio Rana Plaza, en el que fallecieron 1138 personas y más de 1500 resultaron heridas. A estos sueldos que no cubren las necesidades básicas, se une la brecha salarial entre hombres y mujeres, especialmente marcada en la confección, donde el 80% de los trabajadores son mujeres.

La explotación laboral infantil está presente a lo largo de toda la cadena de producción. A pesar de que se ha reducido, en India en la recogida de algodón participaron casi 400.000 menores en la campaña de 2010. La mitad tenía menos de 14 años. Jornadas extensas, condiciones laborales inhumanas y peligrosas o la ausencia de sindicatos legalmente constituidos son otras de las realidades de este sector, que mueve cada día 34.000 millones de euros solo en Europa.

En la actualidad, el textil de Comercio Justo es poco representativo tanto en volumen de producción como en ventas. En el cultivo del algodón “justo” trabajan 73.400 personas, una cifra pequeña comparada con los casi 100 millones de familias que cosechan esta materia prima. Sin embargo, cualitativamente es muy significativo para estas personas ya que tienen garantizadas unas condiciones de vida digna.

El Día Mundial de Comercio Justo se ha celebrado con actividades durante todo el fin de semana en Castellón, Alicante, Sagunto, Puerto de Sagunto, Elda, Orihuela, Algemesí e Ibi, entre otras localidades de la Comunitat Valenciana.

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